miércoles, 10 de octubre de 2012

Retorno a Ézaros


     Era entrada la noche cuando la tormenta rompió sobre el mar. Oscuros nubarrones se habían ido acumulando a lo largo del día frente a la costa de Ézaros, entrelazándose hasta formar una muralla impenetrable ante los vanos intentos del sol por iluminar aquel día primaveral y gris. La suave brisa del atardecer había derivado en viento desapacible, pero nada de eso llamaba la atención de Siomara, absorta en sus pensamientos, de pie, frente al horizonte marino, en la alta terraza de su vivienda.

lunes, 8 de octubre de 2012

Náufragos


     El mundo no ha cambiado.

     En el nuevo amanecer la oscuridad se vio obligada, una vez más, a replegarse ante el avance inexorable del alba. Tímidos rayos crepusculares fueron tiñendo de púrpura toda una pléyade de nubecillas irregularmente desperdigadas por el cielo, apagando una a una la miríada de estrellas que, durante unas horas, habían iluminado la noche como faros ardientes.

sábado, 6 de octubre de 2012

La batalla del río Híser



     La adusta ciudad de Muros, situada en las estribaciones de las Montañas del Norte y capital de una región escasamente poblada del mismo nombre, era un hervidero de humanos y enanos tras conocerse las últimas noticias llegadas de la frontera. Al parecer una gran horda de orcos y goblins avanzaba, imparable, arrasando todo a su paso.